Pasión y creatividad Lagunera: Reflejo cinematográfico.
Este fin de semana
nos pudimos dar grasa bien macizo con la oportunidad de apreciar dos
cortometrajes oriundos de la Comarca Lagunera. Lo cual nos alegra muchísimo
porque hay gente apostando por lo que aman, porque esperamos que se contagie. Y
sin mas que decir, alto respeto para ambos cortometrajes.
Con una primera fotografía que se acuesta en el paisajismo, de golpe, algo que parecía guiarnos a la comedia rompe la tranquilidad con esta carga de tensión psicológica y humor negro. <<Traducciones que te hacen conectar e identificar algún recuerdo de alguno de tus días.>> Episodios llenos de sensibilidad, con una <<visión de espejo del director Bayron Norman>>, que retrata una realidad llena de heridas heredadas. De una realidad translucida, pero que es nuestra realidad.
Esta eterna
creencia de saber lo que los demás necesitan para estar bien, esta imposición que
no son más que nuestras buenas intenciones, nuestro afecto y preocupación por
las personas a quien queremos pero que no sabemos traducir de manera correcta,
dañando, pensando que hacemos un bien, olvidando que a cada uno se le ha dotado
de una perspectiva diferente, cada quien asimila y siente conforme a su esencia.
En <<este bien disfrazado de trastornos>> ocasionados por
familiares, por imposiciones sociales. Desprendidos del perdón nos olvidamos de
la pragmática del lenguaje.
Hoyo en dos, una
propuesta de peculiar perspectiva que no intenta hacernos mejores personas, ni
que practiquemos la redención, solo retrata lo vulnerables, lo violentos, lo
intolerantes, lo imperfectos y lo frágiles que somos. Este intento de falsear
la vida, haciéndola más dolorosa y cruel de lo que realmente es, no, no es un
recurso que acá se utiliza. Al contrario, el recurso de las <<buenas
interpretaciones por parte de los actores>>, fue algo de lo que pudimos
apreciar.
Hoyo en dos, un
cortometraje lleno de culpa y dramatismo.
<<Tienen el cerebro tan pequeño que no recuerdan>>. Con peso de esta frase, flota la balsa en la que el actor Javs Barbuon nos regala la inmediatez de la metáfora; una obra llena de representaciones, elementos que envuelven a la imaginativa en un misterio y crean un sentimiento inquietante, en un sueño.
La directora Victoria Garza y un gran equipo de trabajo
crean este puente sutil de libertar creativa para la interpretación sin perder
la línea de la objetividad. En donde cada capítulo tiene un sueño único, que se
van entrelazando como un sueño líquido. Una actriz, Ari Cigarroa que muta la
piel para traducirnos toda esta bruma que inunda la pecera.
Algo que nos llena de alegría ajena es ver cómo hay personas
que ponen todo su esfuerzo, toda su experiencia, cariño y dedicación para
realizar proyectos con mucha carga de calidad que se ve reflejada en cada
detalle, en la secuencia, colores bien traducidos en imágenes que transmiten de
sutil manera el sueño de la directora.
Un cortometraje con el cual te emparejas por esta gran conceptualización
de la cotidianidad que hace que es espectador se identifique dependiendo la
perspectiva que el actualmente está viviendo, haciendo que conecte con su
rutina. Este aspecto tan bien logrado es de aplaudirse, crear un vínculo
universal, y desarrollarlo de manera tan creativa, es de resaltar.
¿Alguna vez te has sentido atrapado, desechable y fácilmente
remplazable, de estar estancado? Repitiendo rutinas con movimientos aleatorios:
Vivimos en estas peceras, laborales, sociales o de roles íntimos, de donde es difícil
escapar y desprenderse de ellas.
Una libertad dosificada, interpretación que le dimos a esta propuesta
audiovisual; narrativa carente de predictibilidad que rodean a todos estos simbolismos,
a este erotismo orgánico, de esta ingenua candidez.
Una realidad atroz de la que todos somos parte. Que se
traduce en viajes cortos en pequeñas bolsas que nos transportan de una pecera a
otra. Sustentadas por rubricas banales, abducciones que mutilan la inocencia,
que espesa el alma y la dormita, que induce al ser que es alimentado por
sustancias que impiden que el pez pueda saltar al mar y mantenerse libre.

